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foto: luna

El Bicentenario del Grito Libertario en Lambayeque*

Publicado: 2021-08-02



El 27 de diciembre de 2020 se conmemoró el 200° Aniversario del Primer Grito Libertario en Lambayeque. Cuántos gritos, cuántas luchas sostenidas en el tiempo.

La causa libertaria en esta parte del Perú fue íntegramente promovida por el pueblo lambayecano, destacando Pascual Saco Oliveros, Juan Manuel Iturregui, Juan del Carmen Casós y los mandos militares patriotas que arrinconaron al ejército peninsular asentado en sus tierras; ellos fueron partícipes de la firma del Acta de Independencia, la primera proclama en el proceso desarrollado en el norte del Perú.

En esta historia, además, figura un personaje destacado como don José Rivadeneira y Tejada, un lambayecano de mucho poder económico en aquel entonces y que en cartas escritas por el mismo don José de San Martín, ha sido reconocido como un importante financista del Ejército Libertador y de la causa independentista de América. Asimismo, debemos destacar a aquellas mujeres que, pese a los tabúes de la época, también tuvieron activa participación en la búsqueda de nuestra libertad, como Jacoba Bernuy y Manuela Quezada Valiente.

Viajemos a través del tiempo. Lambayeque, como hoy la conocemos, transita por fecundas tradiciones culturales e históricas en nuestra costa norteña, desde el mítico desembarco de Naylamp; la llegada de los Chimús mediante la conquista, estos a su vez por los Incas y finalmente la llegada e invasión de los españoles en 1535. Los templos construidos, los elaborados sistemas de irrigación que permitieron ganar tierra fértil en medio del desierto, son la muestra de un trabajo organizado en pro de sus pueblos civilizados bajo la conducción del Señor de Sicán, la Dama de Cao, la Sacerdotisa de Chornancap, reyes sacerdotes que, con laboriosidad y planificación, lograron el bienestar de sus congéneres con visión de futuro y amplio sentido social que lamentablemente fue golpeado por una serie de fenómenos naturales y el propio sometimiento de sus conquistadores.

Lambayeque mantuvo sus características de ciudad indígena incluso en la Colonia y Virreinato. Hubo españoles y criollos, pero, sobre todo indígenas propietarios originarios de las tierras que trabajaban.

Como ciudad republicana, en 1885, se instaló el alumbrado público a kerosén en algunas principales arterias de Lambayeque como en la antigua calle de “San Roque”, ahora “2 de mayo”, calle “Real de Mercaderes” hoy, “8 de octubre” y buena parte de la calle del “Correo” actualmente llamada “Miguel Grau”.

El 22 de septiembre de 1919, se instaló la Comisión de Fiestas de Independencia de Lambayeque presidida por Rafael Delgado. Se destinó una partida especial denominada: “Celebración del Primer Grito de Independencia en Lambayeque el 27 de diciembre de 1820”, ésta ascendía a la suma de 150.00 Libras peruanas, procedente del cobro de veredas.

El 19 de mayo de 1920, ante “la necesidad patriótica” de conmemorar, en diciembre de ese año, el Centenario de la Declaración de la independencia de Lambayeque, el Presidente Augusto Bernardino Leguía Salcedo, natural de esta provincia, emite un Decreto, considerando, en su primer artículo, que la plaza principal de Lambayeque: “… llevará en lo sucesivo la denominación histórica de ‘Plaza 27 de diciembre".

Un mes después, el 20 de junio de 1920, a escasos seis meses de los festejos, se da inicio a la reconstrucción total de la plaza, siendo alcalde el Sr. Miguel Baca Matos.

Actualmente, en su plaza principal –la Plaza de Armas “27 de diciembre”, luce la escultura de la Libertad que representa la identidad de un pueblo que ha ido evolucionando con el transcurrir de los años, desde el siglo XIX hasta nuestros días. No obstante, la población la llama popularmente, la Venus.

Sacando las debidas lecciones de nuestra historia, desde el Grito libertario del 27 de diciembre de 1820, a la ciudadanía de Lambayeque le corresponde redoblar esfuerzos para salir adelante, superando los numerosos obstáculos que se suelen presentar. Uno de ellos, en nuestros días, la llamada pandemia del coronavirus, que nos sigue afectando y que incide en el modo de vida no sólo de Lambayeque sino de todo el Perú.

Lamentamos que dos centurias después del grito libertario, las condiciones materiales de existencia de nuestros pueblos no estén acordes con lo que el historiador Jorge Basadre denominó “La promesa de la vida peruana”, pues está aún lejano el anhelado bienestar familiar, progreso social y desarrollo integral. Pensamos que así lo entiende el actual burgomaestre de la provincia de Lambayeque, Ing. Alexander Rodríguez Alvarado, cuando manifiesta “… Los pueblos se desarrollan con buenos caminos por donde transitar, con infraestructura adecuada para nuestros niños y, de hecho, cuando se lleva luz a aquellas zonas ensombrecidas por la pobreza …” Entendemos que la concreción de este libro, ahora en vuestras manos, es una muestra de coherencia entre lo que es un anhelo, lo que se dice y lo que se logra realizar.

El mejor reconocimiento a quienes protagonizaron el Grito Libertario de 1820 y que fueron los artífices de la Independencia, será cumplir con el compromiso asumido y encaminar los esfuerzos de todos en torno a una voluntad legítima y común que permita marchar mancomunadamente y con la frente en alto, hasta alcanzar los objetivos de prosperidad y justicia, anhelo de larga data de hombres y mujeres dignos y libres que sienten orgullo de sus raíces, lo que fortalece su identidad.

*Artículo publicado en el libro LAMBAYEQUE EVOCADORA ESPACIO Y POESÍA de TetraLogos, grupo experimental experimental.


Escrito por

Tania Temoche

Periodista. Egresada de la Maestría Escritura Creativa. Ha publicado poesía, artículos y entrevistas literarias.


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