¿Ni Keiko ni PPK? ¿Tenemos otra opción razonable?
Es clamoroso leer en las redes sociales que numerosas personas están muy descontentas o preocupadas por lo que podría suceder si es que Keiko Fujimori triunfara en la segunda vuelta.
Están los que llaman a votar en blanco o viciar su voto el 5 de junio (fecha por demás, simbólica y significativa, pues se rememora el doloroso BAGUAZO).
Cabe detenernos un momento para comprender la magnitud real o ficticia sobre el llamado que hacen algunos para votar viciado en las elecciones presidenciales. Según un entendido en la materia, como es el politólogo Fernando Tuesta Soldevilla: "La norma establece que una elección se anula si más de la mitad del electorado no va a votar o si los dos tercios de los votos nulos y blancos, juntos o separados, superan el número total de votos emitidos. Sin embargo, tienen que enfrentar el reto de la dura realidad."
O sea, matemáticamente es casi imposible; ante lo cual, no veo que existan las condiciones reales para que sea una propuesta viable, así de simple.
Por lo que hoy, más que nunca, se hace necesario llamar a la reflexión. Sé que es difícil en cada caso, ya que hay quienes hablan del voto responsable, el voto dogmático, el voto ideológico, el voto principista, el voto práctico, el voto pánico.
Pero resulta, que hoy por hoy, nos encontramos en horas de definiciones para quienes votamos, como es mi caso, por Verónika Mendoza.
Muchos se encuentran en el dilema de optar por viciar su voto; no acudir a votar y pagar su multa como muestra de su rechazo a las dos candidaturas y, otro sector, llama a votar en blanco.
Y también se ubican los que optarían por el "mal menor", en este caso Pedro Pablo Kuczynski, el candidato de la derecha empresarial, con serias denuncias en su calidad de lobysta promotor de negocios para las empresas extranjeras, a quien ya no se le ve con las pilas cargadas de la primera vuelta, comprensible para un hombre de su edad a estas alturas del partido. Más allá del reloj biológico, sabemos que en su equipo hay notorias expresiones de insensibilidad en cuanto a las políticas sociales, ¿pero tiene sentido común correr el riesgo en nombre del "purismo" y entregárselo todo en bandeja de oro al fujimorismo?
Ante este escenario preocupante ¿qué nos queda?
En lo personal, nos queda ser responsables en nuestras opiniones y argumentos, explicar que si haces lo señalado líneas arriba, votar viciado o en blanco, le darás el triunfo omnipotente al fujimorismo (en el gobierno, además del Congreso), le darás absolutamente todo el poder a la mafia más corrupta de la historia del Perú.
Como peruana, ansío la total independencia de los poderes de Estado. Me resisto a creer que pronto volveríamos a caer por el despeñadero del fracaso, el aislamiento o la vergüenza internacional, de lo cual costará mucho salir de ese fondo lodazal y penumbroso si tienes en frente una política absolutamente populista de compra de conciencia. Sabemos bien, y la historia lo demuestra, que la alternativa que representa K. Fujimori, es claramente autoritaria, con una línea conservadora al estilo de Franco (España), sumamente peligrosa para los cambios que necesita la sociedad peruana.
Sabemos que PPK no es la solución que queremos, y que de ganar la presidencia no pondrá en tela de juicio ni la Constitución fujimorista, ni el modelo primario exportador, ni la permanente expoliación de los trabajadores de la ciudad y del campo, ni la criminalización de la protesta ciudadana; pero, aun así, el poder no estará en una sola organización. La estrategia política enseña que, si con el voto se puede evitar la concentración total del poder en un solo partido, hay que orientar a la gente en este sentido.
Por eso es importante y necesario que el Frente Amplio, manifieste que deja en libertad a sus militantes y a quienes le apoyaron con su voto el 10 de abril; pues, si bien no apoya a ninguna de las dos opciones por obvias razones, no se debe perder de vista que el fujimorismo representa el peligro mayor.